
Si en tu caso las tendencias homosexuales o lesbianas
no comenzaron a causa de una violación sino a causa de la curiosidad, quizás
fue alguien que te dijo que probaras qué se sentía. Si tu caso fue por falta de
un padre y encontraste la protección y seguridad en un hombre mayor que te
ofreció un falso “amor” y que al final sólo se aprovechó de ti. No importa cuál
haya sido tu caso, quiero decirte esto:
ES MENTIRA! Tú no eres homosexual!
ES MENTIRA! Tú no eres lesbiana!
ES MENTIRA! Tú no eres bisexual!
El diablo te ha mentido todo este tiempo. Ya NO le
creas, el diablo no tiene buenas referencias como para que confíes en él.
LA VERDAD! Dios te hizo hombre!
LA VERDAD! Dios te hizo mujer!
No importa cómo comenzó todo, si fue por una
violación, por la falta de un modelo de padre, por malas amistades; quiero que
sepas que hay algo espiritual detrás de todo esto. Hay una atadura espiritual, por eso habrás
notado que no es fácil salir de ahí, que se necesita más que querer salir para
lograrlo.
Déjame explicarte bien esto. Hay una insistencia
grande de parte de Dios en la Biblia con cuidar tu cuerpo.
El cuerpo de
ustedes es como un templo, y en ese templo vive el Espíritu Santo que Dios les
ha dado. Ustedes no son sus propios dueños. Cuando Dios los salvó, en realidad
los compró, y el precio que pagó por ustedes fue muy alto. Por eso deben
dedicar su cuerpo a honrar y agradar a Dios. 1 Corintios 6:19-20
Te explico: Cuando tú profanas tu cuerpo, que es un
templo, el Espíritu Santo no puede morar ahí. Él no puede habitar en un lugar
que ya esta habitado por el pecado.
¿Y entonces, qué hago?
Parte de ser libre es echar a patadas de tu templo (tu
cuerpo) al pecado. Debes cortar de raíz todo aquello que te ata, cortar
“amistades” y relaciones que te mantienen
ligado y te empujan a la homosexualidad. ¿Y sabes que? Tienes razón en lo que
estás pensando ahorita: NO PODRÁS HACERLO SOLO!
Es imposible que
sólo con lo que has aprendido aquí en este blog puedas logarlo, debes correr
por ayuda. ¿Hacia quién? Hacia alguien lo suficiente maduro y lo
suficientemente espiritual como para guiarte.
Solo alguien que conoce y ha estado con Dios puede decirte lo que hay en
el corazón de Él para ti. Déjame darte unos consejos que te ayudarán a
conseguir la ayuda correcta:
1.
Deja la vergüenza de lado! Quizás te de vergüenza
buscar ayuda, pero te aseguro que te dará más vergüenza seguir en lo mismo.
2.
No busques ayuda con alguien que esta en tu misma
condición. Creo que ya has comprobado que esto no funciona. ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?
¿No caerán ambos en el hoyo? Lucas 6:39
3.
Quizás te sea más vergonzoso pero busca ayuda con
alguien de tu mismo sexo (Un hombre o una mujer de Dios). Sólo un hombre te
puede enseñar a ser un verdadero hombre. Sólo una mujer te puede enseñar a ser una
verdadera mujer. Por más sabia que sea una persona no va a poder enseñarte a
como ser algo que esa persona no es. Te recomiendo que sea una persona mayor
que tú, alguien con más sabiduría y más experiencia. Difícilmente alguien con
tu misma madurez podrá ayudarte.
¿Qué provocará esto? Que el Espíritu Santo habite en
tu cuerpo. Ahí la verdadera libertad llegará. Será como tomar un vaso con agua
luego de estar en el desierto. Esos pensamientos de lujuria se callarán, esas
emociones que no puedes controlar, se desvanecerán y serás verdaderamente
libre.
Porque
el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2 Corintios 3:17
Quizás te dijeron que te sentirías libre cuando
“salieras del closet” pero te aseguro que eso te hará sentir aun más
aprisionado. Pero cuando el Espíritu Santo habite en ti, la vida te sabrá a
libertad.
Quiero que cerremos con esta oración: “Señor Jesús, reconozco
que he pecado contra ti y contra mi propio cuerpo. Me arrepiento de corazón. Sé
que tú me puedes limpiar sin importar cuánto me haya ensuciado. Creo que moriste
por mí en la cruz, que eres mi abogado ante Dios y eso es suficiente. Escribe
mi nombre en el libro de la vida. Hazme uno de tus hijos. Acompáñame en este
nuevo comienzo. Dame tus fuerzas y habita en mí. Sé mi Señor y hazme verdaderamente libre. Amén”.
UNA
COSA MÁS: No te preocupes por los momentos de
desesperación que vendrán. Dios te dará un espíritu de dominio propio para que
tus emociones, tus genitales y cada centímetro de ti se sujeten a la voluntad
de Dios.
Porque no nos ha
dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2
Timoteo 1:7
Al que soporta
las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el
honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes
lo aman. Santiago 1:12
Autor: Luis Andrade
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