martes, 19 de junio de 2012

ESTE CUERPO NO ES MIO - PARTE 3

Hola de nuevo! Llegamos a la tercera y final parte de “Este cuerpo no es mío”. Si no has leído los artículos anteriores te dejo aquí los links. Por favor léelos par que no malinterpretes y entiendas el contexto completo del que te estoy hablando: ESTE CUERPO NO ES MIO - PARTE 1, ESTE CUERPO NO ES MIO - PARTE 2
Si en tu caso las tendencias homosexuales o lesbianas no comenzaron a causa de una violación sino a causa de la curiosidad, quizás fue alguien que te dijo que probaras qué se sentía. Si tu caso fue por falta de un padre y encontraste la protección y seguridad en un hombre mayor que te ofreció un falso “amor” y que al final sólo se aprovechó de ti. No importa cuál haya sido tu caso, quiero decirte esto:

ES MENTIRA! Tú no eres homosexual!
ES MENTIRA! Tú no eres lesbiana!
ES MENTIRA! Tú no eres bisexual!

El diablo te ha mentido todo este tiempo. Ya NO le creas, el diablo no tiene buenas referencias como para que confíes en él.

LA VERDAD! Dios te hizo hombre!
LA VERDAD! Dios te hizo mujer!
 
No importa cómo comenzó todo, si fue por una violación, por la falta de un modelo de padre, por malas amistades; quiero que sepas que hay algo espiritual detrás de todo esto.  Hay una atadura espiritual, por eso habrás notado que no es fácil salir de ahí, que se necesita más que querer salir para lograrlo.
Déjame explicarte bien esto. Hay una insistencia grande de parte de Dios en la Biblia con cuidar tu cuerpo.
El cuerpo de ustedes es como un templo, y en ese templo vive el Espíritu Santo que Dios les ha dado. Ustedes no son sus propios dueños. Cuando Dios los salvó, en realidad los compró, y el precio que pagó por ustedes fue muy alto. Por eso deben dedicar su cuerpo a honrar y agradar a Dios. 1 Corintios 6:19-20
Te explico: Cuando tú profanas tu cuerpo, que es un templo, el Espíritu Santo no puede morar ahí. Él no puede habitar en un lugar que ya esta habitado por el pecado.
¿Y entonces, qué hago?
Parte de ser libre es echar a patadas de tu templo (tu cuerpo) al pecado. Debes cortar de raíz todo aquello que te ata, cortar “amistades”  y relaciones que te mantienen ligado y te empujan a la homosexualidad. ¿Y sabes que? Tienes razón en lo que estás pensando ahorita: NO PODRÁS HACERLO SOLO!
Es imposible que sólo con lo que has aprendido aquí en este blog puedas logarlo, debes correr por ayuda. ¿Hacia quién? Hacia alguien lo suficiente maduro y lo suficientemente espiritual como para guiarte.  Solo alguien que conoce y ha estado con Dios puede decirte lo que hay en el corazón de Él para ti. Déjame darte unos consejos que te ayudarán a conseguir la ayuda correcta:
1.       Deja la vergüenza de lado! Quizás te de vergüenza buscar ayuda, pero te aseguro que te dará más vergüenza seguir en lo mismo.
2.      No busques ayuda con alguien que esta en tu misma condición. Creo que ya has comprobado que esto no funciona. ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? Lucas 6:39
3.      Quizás te sea más vergonzoso pero busca ayuda con alguien de tu mismo sexo (Un hombre o una mujer de Dios). Sólo un hombre te puede enseñar a ser un verdadero hombre. Sólo una mujer te puede enseñar a ser una verdadera mujer. Por más sabia que sea una persona no va a poder enseñarte a como ser algo que esa persona no es. Te recomiendo que sea una persona mayor que tú, alguien con más sabiduría y más experiencia. Difícilmente alguien con tu misma madurez podrá ayudarte.

¿Qué provocará esto? Que el Espíritu Santo habite en tu cuerpo. Ahí la verdadera libertad llegará. Será como tomar un vaso con agua luego de estar en el desierto. Esos pensamientos de lujuria se callarán, esas emociones que no puedes controlar, se desvanecerán y serás verdaderamente libre.
Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 Corintios 3:17
Quizás te dijeron que te sentirías libre cuando “salieras del closet” pero te aseguro que eso te hará sentir aun más aprisionado. Pero cuando el Espíritu Santo habite en ti, la vida te sabrá a libertad.
Quiero que cerremos con esta oración: “Señor Jesús, reconozco que he pecado contra ti y contra mi propio cuerpo. Me arrepiento de corazón. Sé que tú me puedes limpiar sin importar cuánto me haya ensuciado. Creo que moriste por mí en la cruz, que eres mi abogado ante Dios y eso es suficiente. Escribe mi nombre en el libro de la vida. Hazme uno de tus hijos. Acompáñame en este nuevo comienzo. Dame tus fuerzas y habita en mí.  Sé mi Señor y hazme verdaderamente libre. Amén”.
UNA COSA MÁS: No te preocupes por los momentos de desesperación que vendrán. Dios te dará un espíritu de dominio propio para que tus emociones, tus genitales y cada centímetro de ti se sujeten a la voluntad de Dios.
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7
Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman. Santiago 1:12
 

Autor: Luis Andrade



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